La ciudad chaqueña celebró la 38ª edición de la Bienal Internacional de Escultura, uno de los encuentros culturales más importantes de Argentina. Durante nueve días, artistas de distintos países crearon obras a la vista del público que luego pasarán a integrar el patrimonio urbano de la capital provincial.
La ciudad chaqueña celebró la 38ª edición de la Bienal Internacional de Escultura, uno de los encuentros culturales más importantes de Argentina. Durante nueve días, artistas de distintos países crearon obras a la vista del público que luego pasarán a integrar el patrimonio urbano de la capital provincial.
Durante nueve días, la ciudad de Resistencia volvió a consolidar su lugar como la capital nacional de las esculturas al recibir a más de un millón de visitantes en la 38ª edición de la Bienal Internacional de Escultura, uno de los eventos culturales más importantes de la Argentina.
El encuentro se desarrolló en el Parque Intercultural 2 de Febrero, donde diez escultores seleccionados entre 439 postulantes de 70 países trabajaron a cielo abierto, transformando enormes bloques de mármol en verdaderas obras de arte frente a miles de personas que siguieron de cerca cada etapa del proceso creativo.
Uno de los grandes protagonistas fue el chileno Mauricio Guajardo, quien finalmente obtuvo el primer premio con una obra de formas geométricas en la que el vacío ocupa un lugar central. El artista destacó la posibilidad de crear frente al público y aseguró que esa cercanía permite que la comunidad se sienta parte de la obra y establezca un vínculo especial con ella.
La Bienal también representa una fuente de inspiración para las nuevas generaciones. Noelia Pacheco, estudiante de arte nacida en Resistencia, aseguró que gran parte de su formación estuvo marcada por este encuentro cultural y por el contacto permanente con las esculturas que forman parte del paisaje cotidiano de la ciudad.
Actualmente, Resistencia cuenta con más de 730 esculturas distribuidas en calles, plazas y parques, un patrimonio que comenzó a construirse hace más de seis décadas y que creció de manera sostenida desde la creación de la Bienal.
El presidente de la Fundación Urunday, José Eidman, sostuvo que uno de los mayores logros del evento es el vínculo que se genera entre los artistas y la comunidad. Según explicó, la posibilidad de observar el proceso creativo hace que los vecinos se apropien simbólicamente de las obras, motivo por el cual las esculturas pueden permanecer en los espacios públicos sin necesidad de vallados.
Como ocurre después de cada edición, las piezas realizadas durante la Bienal pasarán a formar parte del patrimonio artístico de Resistencia, ampliando el museo a cielo abierto que convirtió a la capital chaqueña en un referente cultural reconocido dentro y fuera del país.